Donostia mi ciudad. Intentaremos divertirnos y aprender de nuestra Donostia y de todo lo que veamos en la red.No son míos todos los artículos, solo pretendo juntarlos y enseñarlos. No conozco a todos los autores, así que pondré los que sepa.
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martes, 21 de junio de 2011
Loiola, Egia.
martes, 7 de junio de 2011
Simulación de un Tsunami en Donostia
DHI Group
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EL ASILO MATÍA 1895
La Junta de caridad de este piadoso establecimiento ha publicado como todos los años una Memoria brillante que revela su buena administración.
El 1.º de Enero de 1895, el número de asilados era el de 41 ó sean 22 hombres y 19 mujeres. Durante dicho año han fallecido 6 acogidos, 2 hombres de edad de 75 años, y los otros 4 de 67, 70, 81 y 90 años, siendo producidas las defunciones por enfermedades comunes.
De mujeres no ha habido más que una baja por salida voluntaria.
En la actualidad existen en el Asilo en calidad de acogidos 21 hombres y 20 mujeres y espera vacante un anciano.
Durante el último año se han causado 17.811 estancias, 607 más que el año anterior.
La Memoria detalla las obras que se han realizado en el Asilo, todas en mejora y provecho del mismo.
Los donativos ascienden á 9 15 pesetas.
La Junta contaba el 31 de Diciembre de 1894 con una existencia en efectivo de 15.129,77 pesetas.
Los ingresos durante el año han ascendido á 26.795 pesetas y los pagos por todos conceptos á 23.692,06; quedando disponibles para cuenta nueva pesetas efectivas 18.232,71.
El capital líquido de esta santa casa está representado por pesetas 597.174,05.
No hay más que un asilado de menos de 60 años. De 60 á 64 hay cinco; de 65 á 69, diez; de 70 á 74, catorce; de 75 á 79, diez, y de 80 á 84, uno.
De los asilados, uno sólo es de Llodio, y los 40 restantes de San Sebastián.
Tal es el estado satisfactorio del Asilo Matía, por cuyo motivo felicitamos á su celosa Junta, siendo justo consignar un recuerdo de gratitud á su dignísimo Presidente, nuestro respetable convecino D. Ricardo Bermingham.
EUSKAL- E R R I A Pag. 74
jueves, 2 de junio de 2011
Accidentes de Tranvias
viernes, 20 de mayo de 2011
Inicios de la REAL.
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martes, 10 de mayo de 2011
Maletillas nocturnos.
1969. 'El Charro' y 'El Helicóptero', vecinos de Eguia, triunfaron en una nocturna corrida que tuvo como escenario los corrales de la plaza de toros.
Una cosa es el conjunto de actividades incluidas en cualquier programa de fiestas y otra los alicientes que ofrece una ciudad durante el día, más allá de los programados. Un hombre/mujer estatua, el malabarista de turno o el músico callejero -algunos podrían ser buenos profesionales en su actividad- pueden atraer a tanto público y hacer tan entretenido un paseo por nuestras calles como algunos de los espectáculos con marchamo de «incluido en el programa oficial».
¿Toros?... ¿Alguna corrida en el coso del barrio de Gros?... ¿Hubo orejas o rabos?... Los toreros, de momento, fueron obsequiados con unos días de estancia gratuita en la Prisión Provincial... a partir de aquí... pues no sabemos más, pero sí sabemos que el día 25, festividad de Santiago, se había programado un espectáculo taurino con bichos de la ganadería de Ceballos y que todo estaba «atado y bien atado» para que el festival saliera «a pedir de boca». Todo estaba atado, menos los toros que, al parecer, y es de suponer, descansaban en los corrales esperando su hora cual gladiadores romanos, pero con cuernos en lugar de redes o tridentes.
Quizá pensaban en estas cosas, si los toros piensan, cuando de madrugada sus más o menos inquietos sueños se vieron alterados por dos aspirantes a matadores, es decir, por dos maletillas.
La furtiva corrida, que fue a muerte y que como decimos no estaba incluida en el programa oficial, dicen que dijeron que fue una gran faena «de antología, despachando al enemigo de una entera hasta la bola»... pero sobre todo la faena debió de ser cuando por la mañana los responsables de la plaza de toros se dieron cuenta del desaguisado con el animal muerto en la arena... «y ahora ¿quién paga las 25.000 pesetas que cuesta el animal?».
La policía, que como decía la radioserie, «siempre gana», ganó la partida a los maletillas y a los dos días fueron detenidos El Charro y El Helicóptero.
A Irineo Baz Benito El Charro, charro porque nació en Salamanca, de 31 años, le acompañó en la lidia como espada Javier Muñoz Herrero, de 19 años, apodado El helicóptero, porque «cada vez que se enfrentaba a un becerro salía por los aires»... ambos vecinos de Eguia y que está vez, en lugar de terminar en la enfermería lo hicieron en Martutene.
Diario Vasco.
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| Becerrada benefica para niños acogidos organizada por Euskal Billera 31 12 1924 |
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jueves, 5 de mayo de 2011
Catedral del Buen Pastor
En 1881, mediante Real Orden, se adoptó para San Sebastián una nueva división parroquial que incluía la creación de una parroquia, reclamada desde hacía años por los habitantes de la zona, en la parte meridional de la ciudad, lo que luego se llamaría el Ensanche de Amara. En agosto de 1887 el Ayuntamiento cedió un terreno entre el río Urumea y la Playa de la Concha, ocupado por arenales y marismas, para la construcción del templo. Hasta que éste estuvo terminado, las necesidades espirituales de la feligresía local fueron satisfechas por una parroquia provisional, consagrada al Sagrado Corazón de Jesús; inaugurado en marzo de 1888, este templo rudimentario estaba hecho de madera y se situaba entre las calles de Loyola y el Príncipe.
En diciembre de 1887 una junta constructora presidida por el arcipreste D. Martín Lorenzo de Urizar Zalduegui-Ariño definió las bases del concurso de proyectos y prefijó un presupuesto de 750.000 pesetas, así como la capacidad del templo y su estilo arquitectónico, que debía ser ojival. Los proyectos presentados fueron cuatro, siendo elegido el trazado por el arquitecto donostiarra Manuel Echave, a quien le fue encomendada la dirección de las obras. La nueva iglesia tomaría la advocación del Buen Pastor.
A la colocación de la primera piedra se invitó a la familia real española, que se encontraba veraneando en la ciudad. Los actos tuvieron lugar el 29 de septiembre de 1888. La reina regente, María Cristina, sus hijos y el infante Antonio de Orleans y Borbón, junto con ministros y demás autoridades, asistieron a la solemne misa que el prelado diocesano D. Mariano Miguel Gómez celebró en la parroquia provisional del Sagrado Corazón. Finalizada la ceremonia, la regia comitiva se trasladó al solar destinado al nuevo templo y allí procedió a colocar la primera piedra, que cubrió una caja de plomo, en la que se encerraron los retratos del Papa y de la familia real, varias monedas de la época y ejemplares de la Gaceta de Madrid y del Boletín Eclesiástico. El acta de la ceremonia fue suscrita por el rey niño Alfonso XIII, de dos años y cuatro meses de edad, para lo que su madre le hubo de llevar la mano, siendo la primera vez en que el monarca estampara su firma en un documento oficial.
Echave pasó a ejecutar las obras teniendo como maestro de las mismas a José Vicente Mendía y, tras fallecer este, al maestro cantero Agustín de Zumalabe. Las labores de cimentación exigieron un escrupuloso drenaje del solar, hasta dar con arena consolidada. Para la arquitectura general se eligió piedra arenisca de las canteras del monte Igueldo; las bóvedas fueron confeccionadas con toba procedente de Ocio (Álava) y la pizarra de las cubiertas se trajo de Angers (Francia. Los operarios fueron todos vascos. Para la talla de piedra de los capiteles, adornos, ventanales y agujas que decoran el interior y el exterior se aceptaron los modelos presentados por el artista local Julio Gargallo.
La reina regente, María Cristina de Austria, y su hijo, el rey Alfonso XIII, inauguraron el templo en 1897.
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miércoles, 27 de abril de 2011
Los baños.
En la mitad del siglo pasado, los primeros bañistas de La Concha fueron los muchachos. Iban a la playa provistos de toalla y un par de palitos: cuando la marea estaba baja, tomaban posiciones al pie del murallón que había entre lo que hoy es el Club Naútico y la actual primera bajada, que sostenía los actuales jardines de Alderdi Eder, y en las grietas que tenía el paredón metían los palitos que hacían las veces de colgadores.
Uno de aquellos muchachos contaba años después que despojados de la ropa, “desnudos ya y conforme vinimos a este pícaro mundo, grandes y pequeños nos zambullíamos en el mar, sin más ayuda que la señal de la Cruz para librarnos de accidentes: mordeduras de malignos bichos o de que un atrevido pulpo se enroscase en alguna de nuestras piernas”.
Cuando la marea estaba baja, dejaban la ropa en hilera sobre la arena. “Tan distraídos nos encontrábamos que la marea iba haciendo sus estragos bañando también nuestras ropas que andaban fluctuando con la resaca.
Advertido el desastre, todos nos abalanzábamos a recoger nuestras prendas y gracias cuando se completaban, pues resultaban casos de quedarse algunos con una sola bota y otros sin ninguna.
Hecha la recogida, principiaba el secamiento: parecía aquello un tendido de lavanderos desnudos que retorcían la ropa con gran empeño para exprimirla del agua, de miedo a la reprimenda que nos esperaba.
Sin tiempo para secarse porque llegaba la hora de recogerse a casa, con mil trabajos la metíamos sobre nuestros cuerpos, mojados también porque la mayoría no tenía toalla”.
En aquel tiempo al que se refiere, no se conocían las casetas y la primera que se montó, por idea de un descendiente de Gabriel María de Laffitte “Gil Baré”, componíase de una plataforma cuadrilonga con pequeñas ruedas; armazón de listones y cerrada, de lienzo blanco. No tenía ventanas, entrando la luz por la cubierta abierta siempre. Tampoco había puerta, bastaba la apertura de la tela para que hiciera veces de entrada.
La idea tuvo imitadores y desde entonces todos los años iba en aumento el número de casetas, llegando en 1.890 a 295, instalándose también en Ondarreta.
El Ayuntamiento cobraba un pequeño impuesto por caseta, obteniendo en 1.893 por este impuesto la cantidad de 2.287, cantidad con la que pagaba el sueldo a un cabo y cuatro celadores de mar.
Uno de aquellos muchachos contaba años después que despojados de la ropa, “desnudos ya y conforme vinimos a este pícaro mundo, grandes y pequeños nos zambullíamos en el mar, sin más ayuda que la señal de la Cruz para librarnos de accidentes: mordeduras de malignos bichos o de que un atrevido pulpo se enroscase en alguna de nuestras piernas”.
Cuando la marea estaba baja, dejaban la ropa en hilera sobre la arena. “Tan distraídos nos encontrábamos que la marea iba haciendo sus estragos bañando también nuestras ropas que andaban fluctuando con la resaca.
Advertido el desastre, todos nos abalanzábamos a recoger nuestras prendas y gracias cuando se completaban, pues resultaban casos de quedarse algunos con una sola bota y otros sin ninguna.
Hecha la recogida, principiaba el secamiento: parecía aquello un tendido de lavanderos desnudos que retorcían la ropa con gran empeño para exprimirla del agua, de miedo a la reprimenda que nos esperaba.
Sin tiempo para secarse porque llegaba la hora de recogerse a casa, con mil trabajos la metíamos sobre nuestros cuerpos, mojados también porque la mayoría no tenía toalla”.
En aquel tiempo al que se refiere, no se conocían las casetas y la primera que se montó, por idea de un descendiente de Gabriel María de Laffitte “Gil Baré”, componíase de una plataforma cuadrilonga con pequeñas ruedas; armazón de listones y cerrada, de lienzo blanco. No tenía ventanas, entrando la luz por la cubierta abierta siempre. Tampoco había puerta, bastaba la apertura de la tela para que hiciera veces de entrada.
La idea tuvo imitadores y desde entonces todos los años iba en aumento el número de casetas, llegando en 1.890 a 295, instalándose también en Ondarreta.
El Ayuntamiento cobraba un pequeño impuesto por caseta, obteniendo en 1.893 por este impuesto la cantidad de 2.287, cantidad con la que pagaba el sueldo a un cabo y cuatro celadores de mar.
jueves, 7 de abril de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Coacción armada intolerable contra los visitantes que hablaban en euskera con F. de Idiaquez
Manifestaciones inexplicables del gobernador. Contradictorias declaraciones del director de la cárcel de Ondarreta. Dos cartas y un documento. Una versión del suceso. ¿Qué pasa en la prisión de Ondarreta? Unas horas de tregua.
El Dia, 1933-III-7
Escena dolorosa y triste la que el domingo por la mañana se desarrolló en los muros de la cárcel de Ondarreta. Escena que pudo terminar en derramamiento de sangre por la incalificable imprudencia y por la inexplicable conducta de un oficial de prisiones.
Platicaban, en amigable conversación, con el infortunado Francisco de Idiákez, el equivocadamente condenado reo, su hermano y su hermana, acompañados de un grupo muy numeroso de amigos y parientes de Guetaria y Donostia.
Con imperioso y despótico ademán, ordenó el oficial de prisiones que acompañaba a Francisco de Idiákez: «Habla en castellano», con esa majeza tan clásicamente española, que hasta llega a olvidar las más elementales normas de respeto al tratar a un hombre caído en desgracia.
El público advirtió al inconsiderado oficial de prisiones que siempre se había permitido hablar en euskera en aquel lugar. Irritado el oficial, introdujo a Francisco de Idiákez, bruscamente, en el interior, agarrándolo de un brazo. Y a los pocos instantes apareció empuñando un revólver, con el que apuntaba al público.
La confusión que se originó fue extraordinaria. La hermana de Francisco de Idiákez cayó víctima de un ataque, mientras las mujeres, atemorizadas, eran presas del pánico. Ciego de estulticia, desoía las voces prudentes de los presentes el oficial de prisiones. Los gritos hicieron acudir a los otros oficiales, que a su mal aconsejado compañero, hicieron volver de su acuerdo.
Personas que nos merecen todo crédito por su posición relevante en Donostia, empeñan su palabra de honor de que no se pronunció ni una sola palabra que pueda atenuar siquiera la responsabilidad enorme que recae sobre el oficial de prisiones. Al prohibir éste que se siguiera hablando en euskera, se le hicieron advertencias comedidas y respetuosas.
[...]
CÓMO SE DESARROLLA UN INCIDENTE
[...] Nos hemos entrevistado con don Nemesio de Arizmendi, que ha popularizado el pseudónimo de Atarrene del que sabíamos se hallaba presente en la cárcel en el momento de producirse el incidente, del que daban ayer cuenta los periódicos de la tarde.
[...]
—¿No enteraron ustedes de lo ocurrido al director de la prisión?
—Una vez en la calle todos fuimos de parecer que teníamos que reivindicar de algún modo nuestro derecho de euskeldunes a hablar en nuestro idioma. Pedimos audiencia al director de la cárcel, y conseguida ésta, nos presentamos ante él solo dos personas: el presidente de Eusko Gaztedi, miembro también de G.B.B., señor Ernandorena, y yo. Tuvimos una cordial entrevista con el señor director, que se portó con nosotros como un cortés y perfecto caballero. Protestamos ante él del atropello al idioma y de la amenaza de la pistola, y puestos a concretar, pedimos que no se nos impidiera de manera alguna el hablar euskera en la cárcel. Muy imparcial, el señor director justificó nuestro derecho, lamentando lo sucedido y prometiendo, en bien de todos, que no se repetiría más este caso, autorizándonos para en adelante poder hablar euskera siempre que quisiéramos.
LO QUE DICE EL GOBERNADOR
El Gobernador civil, al recibir al mediodía a los periodistas, y refiriédose a los incidentes surgidos en la cárcel el domingo por la mañana, hizo las manifestaciones siguientes:
—Me ha visitado el director de la cárcel —dijo el gobernador—, quien me ha dado cuenta del incidente de ayer. Se trata de que un grupo de personas que visitaban al condenado por el suceso de Guetaria, se presentó en actitud tumultuosa, empeñado en hacer un mártir del vasco, y que se negó a cumplir el reglamento y las disposiciones que regulan el régimen interior de la cárcel.
He podido comprobar que por parte de la dirección de la cárcel se ha tenido una complacencia quizá excesiva, porque no se ha sabido considerarla en su verdadero valor, admitiendo en la comunicación un número mucho mayor de los que el reglamento autoriza.
La totalidad de las personas que promovieron el alboroto, a pretexto de que el oficial solicitó de ellas que hablasen en español, por tener necesidad de saber lo que hablaban con el preso, conocen el castellano perfectamente, como lo prueba que en castellano agredieron al oficial, con los peores calificativos.
En adelante se cumplirá el reglamento con todo rigor, ya que, por lo visto, las condescendencias se toman como síntoma de debilidad.
MANIFESTACIONES EN PUGNA CON LAS DECLARACIONES DEL GOBERNADOR
Una carta del presidente de Eusko Gaztedia.
[...] me interesa hacer constar también, ya que en sus manifestaciones al señor gobernador se refiere el director de la cárcel al cumplimiento del reglamento, que según espontáneamente nos manifestó en nuestra entrevista, en su paso por las cárceles de Cataluña y Valencia, se permitía a los reclusos expresarse en su idioma correspondiente con los familiares y visitantes.
Respecto a este mismo punto, nos dió a entender también el señor director que podríamos nosotros entrevistarnos en adelante con Francisco de Idiáquez en el idioma nuestro, en euskera.
[...]
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| Fototeka Kutxa. Ondarreta 1915 |
viernes, 18 de marzo de 2011
Mapa de Donostia en 1800.
jueves, 24 de febrero de 2011
Apuestas
Característico de buena parte del pueblo vasco son las apuestas y los juegos de fuerza. Se rodean de gente y de corredores que anuncian apuestas. Estas son variadísimas, abarcan todo lo imaginable, como la que rodeó a aquel irunés que apostó comerse en dos años una motocicleta entera. Llevaba ingeridos al año en limaduras revueltas con los alimentos normales, un farol, medio manillar, una rueda, medio cilindro… Pero no pudo seguir, porque falleció… ¡ de una pulmonía!
De comilonas se contaba el caso de “Paco Bollo”, que en una ocasión se comió 116 croquetas, sin darse cuenta, como aperitivo de la comida. En una prueba de levantamiento de piedra en Amézqueta, organizada por el periódico “La Voz de España”, en 1.947, participaron nueve hombres que dos horas antes se habían metido entre pecho y espalda una descomunal paella, docenas de fritos y un cuarto de pollo, se fumaron un puro y le dieron bien al coñac, y luego pusieron sobre sus hombros una piedra de 170 kilos.
Contaba el cronista “Basp Jaun” que en un pueblo, un bando apostó en contra de otro que el tripón del lugar se zampaba de una sentada “una paella de un kilo, cinco kilos de merluza, cuatro pollos con tres kilos de pan, bien rociado todo ello con ocho litros de sidra. Al salir de la misa mayor, horas antes de la comida, los partidarios de nuestro hombre le preguntaron: “Bueno, Jose Mari, ¿ya estás seguro de que vas a comer todo? Mira que hemos apostado muchos duros”… “Ene, fásil, hombre, fásil” -respondió-. Ya he hecho la prueba antes de misa…”
En 1.948 hubo en Astigarraga la siguiente prueba: una motocicleta de 7 H.P., con cuatro hombres, se enfrentó a un buey de Herrera, del caserío Bonea, del famoso Olano, acompañado también de cuatro hombres, en el arrastre de una piedra de 1.750 kilos, durante cincuenta minutos. Se reunió mucha gente aquel último domingo de febrero. Enfrentados el buey y la motocicleta, perdió ésta al lograr escasamente 23 plazas en los cincuenta minutos marcados, mientras el buey le sobraron 30 minutos para hacer el mismo recorrido. “Ramón Odriozola, el motorista-titán, apenas sé podía dominar el motociclo, que se encabritaba como una potranca dando saltos y rebrincos”, escribió el citado cronista testigo de la apuesta. “El conductor acusó falta de entrenamiento y su aparato se desmandaba”.
El derrotado no se daba por vencido y a las pocas horas de la dura prueba quería concertar otra, en la que cubriría en 50 minutos 55 plazas contra reloj.
Retos de Korrikalaris, lanzadores de barra, aitzkolaris… retos y apuestas.
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jueves, 17 de febrero de 2011
PLIEGO DE CONDICIONES PARA LA PROVISIÓN DE LA VACANTE
DE PRACTICANTE DEL HOSPITAL DE SAN ANTONIO ABAD, DE ESTA
CIUDAD
1ª.- Las solicitudes serán presentadas, durante el período fijado en la convocatoria, en la Secretaría de la Junta (Pescadería, 5, principal derecha), acompañadas de partida de nacimiento, certificación de buena conducta y las demás que los concursantes consideren convenientes.
2ª.- Las obligaciones del Practicante que sea nombrado consistirán en dar
cumplimiento al capítulo IX de las Instrucciones para el régimen interior del Hospital, artículos 82 al 84; 86 al 88; 90 y 81, 85 y 89 reformados estos tres por acuerdo de la Junta de 22 de Diciembre de 1906, y a las demás disposiciones reglamentarias dictadas por la Junta y que pueda dictar en lo futuro.
3ª.- Es indispensable que el Practicante que solicite la plaza asista la condición de ser barbero, puesto que ha de encargarse del rasurado y corte de pelo de los enfermos del Hospital.
4ª.- El sueldo anual será de MIL DOSCIENTAS SETENTA Y SIETE pesetas y
CINCUENTA céntimos, pagadero por mensualidades vencidas, y aumentos graduales en cada quinquenio de CIENTO SESENTA PESETAS, a tenor de lo establecido en la plantilla vigente de empleados de la Junta, fecha 5 de marzo de 1895.
El Presidente: Marino Tabuyo
San Sebastián 14 de noviembre de 1911.
PLAZA DE ENFERMERA. PLIEGO DE CONDICIONES DE LA JUNTA
DE PATRONATO DE LA CASA DE MISERICORDIA
Pliego de condiciones para la provisión de una plaza de enfermera para el Hospital de San Antonio Abad, de esta ciudad:
1ª Su conducta moral deberá ser intachable.
2ª Su edad deberá ser mayor de veinticinco años y menor que la de treinta.
3ª Deberá poseer y hablar el idioma vascongado.
4ª Estará obligado al cumplimiento de las disposiciones que la Junta tiene dictadas y de las que pueda dictar en el futuro y se someterá a cuanto tiene establecido en el Reglamento de la misma y en las Instrucciones para el régimen interior del
Establecimiento mencionado muy especialmente al capítulo X con las variantes establecidas por acuerdo de 22 de diciembre de 1.906.
5ª Gozará de la asignación de doscientas cuarenta pesetas anuales pagaderas por mensualidades vencidas, manutención y albergue en el Hospital, con aumento de doce pesetas anuales en cada quinquenio de servicios prestados.
6ª Las solicitudes serán presentadas durante el período fijado en la convocatoria en la Secretaría de la Junta (Pescadería nº 5 - principal derecha) acompañadas de partida de nacimiento, certificación de buena conducta y los demás que los concursantes consideren convenientes.
El Presidente: Marino Tabuyo
San Sebastián a 5 de Abril de 1.911.
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martes, 15 de febrero de 2011
PLAZA DE TOROS DE ATOTXA
José Arana adquiere a la Compañía del Ferrocarril del Norte, diez mil metros cuadrados de terreno. Encarga al arquitecto provincial José Goicoa un proyecto de plaza de madera que en veintisiete días queda terminada, junto a la Estación del Norte.
La inauguración tiene lugar el 16 de julio de 1876 actuando Salvador Sánchez “ Frascuelo” y Vicente García Villaverde, con reses de Barbero y Saltillo.
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martes, 8 de febrero de 2011
¿Donde estamos?
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